24 Nov SUPRIMIR EL AZÚCAR EN LOS NIÑOS NO ES UN “TRAGO AMARGO”

La mala calidad de la comida que se consume y los hábitos nocivos de alimentación en la sociedad moderna, se han convertido en problemas mundiales. Y de forma destacada, el abuso en la ingesta de azúcar.

Existen muchas razones para que los niños no consuman dulces, ya que proporcionan pocos nutrientes y contribuyen a causar obesidad, enfermedades coronarias y caries dentales. Desde esa perspectiva, la Sociedad Chilena de Pediatría recomienda no dar azúcar a los niños pequeños en ninguna forma para no acostumbrarlos a los sabores dulces porque puede transformarse en un hábito.

El problema del azúcar es la alta cantidad de fructosa que posee, que en su consumo excesivo a largo plazo, puede causar daño renal o cardiovascular, además de sobrepeso y obesidad. Sin embargo, si su hijo es sano, el consumo de azúcar de vez en cuando, en cumpleaños por ejemplo, no le causará una alteración o consecuencias.

Después de un largo período de consulta pública, la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó un importante estudio respecto al consumo de este dulce ingrediente: no debe aportar más del 10% de las calorías diarias tanto en niños como en adultos. Por ejemplo, para una dieta de 2.000 calorías, son unos 50 gramos de azúcar, el equivalente a unas 12 cucharitas de café.

Idealmente, según el estudio,  para proporcionar beneficios adicionales para la salud, la cantidad debería quedar por debajo del 5% del aporte calórico (seis cucharadas, 25 gramos). En el caso de los niños, el consejo es no sobrepasar los 37 gramos (para una dieta de 1.750 calorías).

Algunos datos a considerar

– El azúcar incrementa el aporte calórico, quita el hambre y reduce la ingesta de alimentos más ricos en nutrientes, lo que favorece una dieta poco saludable.

– Existen evidencias de que si mantenemos unos niveles de azúcares libres por debajo del 10% del total de calorías diarias, se reduce el riesgo tanto de sobrepeso, como obesidad y caries.

– La epidemia del sobrepeso y la obesidad afecta a unos 2.100 millones de personas en el planeta, casi un tercio de la población mundial.

– Al hablar de azúcares libres, la organización internacional no sólo se refiere a los refinados como el que se añade al café (sucrosa); también alude a la glucosa o la fructosa. Es decir, ya sean añadidos artificiales en bebidas y todo tipo de alimentos procesados, como si están de forma natural en jugos de fruta.

– Por ello, no es fácil controlar su consumo. Incluso se puede encontrar escondido en alimentos en los que, aparentemente, no debería estar.

– Un ejemplo simple es el kétchup: una cuchara sopera tiene unos 4 gramos de azúcares. Una lata de bebida tiene hasta 40 gramos, prácticamente la cantidad recomendada al día.

– La guía de la OMS no pone límites a los azúcares que se encuentran en las frutas y las verduras frescas o los de la leche “porque no existen pruebas de efectos adversos debidos a consumir estas sustancias”.

¿Y los endulzantes?

Según un artículo publicado por la Clínica Las Condes, los edulcorantes de origen natural (sucralosa o estevia) pueden ser consumidos por niños con exceso de peso y con diabetes, pero no se recomienda que los menores de menos de 20 kilos consuman endulzantes artificiales (aspartame, ciclamato, sacarina y acelsufamo de potacio). El ideal es que la ingesta de azúcar sea moderada.

 

Comparte este artículo:
Sin Comentarios

Agregar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.