03 Jun LA APARICIÓN DE LAS PRIMERAS PALABRAS

Las primeras palabras de un bebé poseen un proceso evolutivo y en esta columna de nuestra fonoaudióloga Paola Scheuch, quién también pertenece al equipo de Buen Crecer, nos cuenta algunas reseñas que debes conocer.

Del llanto al balbuceo, del balbuceo a las primeras palabras. Así ocurre la adquisición del lenguaje en los niños.

Todos los recién nacidos saben llorar. El llanto del bebé y su respuesta frente a ello, es la primera forma de comunicación que establecerá con su hijo. Durante los primeros meses, el llanto es la única manera que tiene el bebé de comunicar sus necesidades. Con el paso del tiempo, este llanto se va diferenciando, variando en tono e intensidad, y las madres saben atender y reconocer las diferentes necesidades de su hijo; hambre, dolor, irritabilidad, etc.

Ya alrededor de los 3 meses, los bebés fijan su mirada y sonríen al interlocutor, lo que se conoce como “sonrisa social”, la que se irá transformando luego en gorjeos y risas contagiosas. A esta edad empiezan a producir los primeros sonidos en respuesta a las interacciones con sus cuidadores; el balbuceo. Este no corresponde a creaciones de palabras, ya que carece de significado, más bien, el bebé está experimentando con su voz y descubriendo todo lo que puede hacer con ella.

En los próximos meses, va aumentado la cantidad y variedad de vocalizaciones. El bebé empieza a repetir sílabas y logra emitir largas series de sonidos (como “ba, ba, ba”). Al mismo tiempo, durante esta etapa, el bebé ya es capaz de comunicar sus deseos y necesidades a través de conductas no verbales, como el señalamiento, y reconoce el significado de palabras familiares. A partir de entonces, va ampliando poco a poco su vocabulario.

Es interesante mencionar que los bebés sordos también balbucean. Sin embargo, este se detiene aproximadamente a los 8 meses. Hasta esta fecha, los balbuceos de todos los niños son iguales, pero a partir de ahora, comienzan a diferenciarse, ya que incluyen solo los sonidos que el entorno les entrega, es decir, los sonidos pertenecientes a su lengua materna.

Posteriormente el balbuceo sigue complejizándose y enriqueciéndose hasta casi el primero año de vida, donde aparecen las primeras palabras con significado.

No debemos olvidar que cada niño tiene su propio ritmo. Existen otros aspectos madurativos que intervienen en la adquisición del lenguaje, y por lo tanto, hay niños que tardan más que otros en balbucear o en decir sus primeras palabras. Sin embargo, es vital proporcionarles un ambiente rico en estímulos y fomentar estas interacciones.

 

Fotografía: aprendecontubebe.com

Comparte este artículo:
Sin Comentarios

Agregar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.