MUNDO DE LOS NIÑOS ES RECURRENTE COMETER "ERRORES"

06 Jun EN EL MUNDO DE LOS NIÑOS ES RECURRENTE COMETER «ERRORES»

«Errar es humano», me detuve a pensar en lo fácil que suena y lo difícil que es aceptarlo.
«Mamina se botó el agua», «se rompió el libro»,» se cayó la comida»… Ufff cuántas veces  y cuántas otras cosas parecidas sucederán. Claro que a uno se le para el pelo rápidamente, estamos acostumbrados a que todo ande como reloj, bien y rápido. Y en el mundo de los niños es tan recurrente «errar»!!
El tema es que no es un error. Ellos aprenden probando todo es parte de su desarrollo infantil. Ensayo y error. Eso implica ver lo que ocurre, pues son investigadores, seres empíricos por naturaleza!
 Los niños tienen que conocerse, sentir sus propios límites y la única forma para hacerlo es experimentar. Así podrán ser hábiles y administrar su propia energía.
¡¡¡Que se derrame el agua, que se ensucien en la plaza, que se rompan algunos libros, que se mojen bajo el agua, que coman con la mano!!! …. están jugando, están aprendiendo!
Más importante es permitirles darse cuenta que fueron ellos quienes lo hicieron, (no sucedió mágicamente ni otro es responsable) y que así mismo tienen el poder de repararlo.
Nos equivocamos todo el tiempo. Claro que podríamos haberlo hecho de cuál y tal forma. En general nos enseñaron a tratar de hacer las cosas a la perfección o eso quisimos entender algunos.
Dicen que lo perfecto es enemigo de lo bueno y parece ser bastante cierto, ahora, vivirlo como realidad es un salto cuántico. Vamos creciendo y probar nos da cada vez más miedo, pero ¿miedo a qué? Miedo a la equivocación.
De todas formas, esto de que los hijos aprenden del ejemplo, según mi mirada, nos da la posibilidad de crecer juntos infinitamente. Entonces abrazo de oso al «error», porque de ahí surge el aprendizaje. Permitir que el otro se equivoque y que tenga su proceso de aprendizaje que es vivencial y particular, se vuelve un mantra hasta para nosotros mismos.
Hagan el ejercicio de observar a sus hijos cuando vemos el error como un enemigo de alto impacto. Yo he visto como sus ojos se vuelven brillantemente turbios, cómo se llenan de miedo… El miedo paraliza y también somete, tengamos cuidado con nuestras pequeñas grandes acciones.
Hablen con ustedes mismos, respiren y ábranle la puerta trasera al monstruo de la perfección para que vaya a jugar al patio, mientras su hijo crece en compañía de la seguridad de poder probar, equivocarse y desarrollarse.
Paulina Saavedra
Sicóloga UC
«SOS, mi mamá es terapeuta»
Espacio de Revolución Mamá
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