02 Oct MI PLACENTA, ¿SE PUEDE UTILIZAR?

Es probable que en el último tiempo hayas oído que al momento del parto, muchas mujeres rescatan su placenta para luego utilizarla con fines medicinales. En nuestro país, si bien, no es parte del protocolo de establecimientos de salud el llevarse a casa la placenta, algunas mujeres lo consiguen y otras optan definitivamente por dar a luz en casa, de forma natural y con seguridad de quedarse con ésta. Pero, ¿por qué está haciéndose tan popular el rescatar la placenta?

La doula y bióloga en formación Martiza Hernández, junto a la doula Morella Contreras, llevan una investigación personal hace tres años sobre parto humanizado, que nace a partir de su participación del diplomado de parto consiente que se realiza en la Universidad USACH, y una de las temáticas abarcadas es la medicina placentaria, es decir, el uso de la placenta tras el parto.

La  medicina placentaria es una práctica antigua que data del año 1500 su uso medicinal en países como china y que en países europeos, en Estados Unidos, Hong Kong, Australia y otros, la encapsulación de placentas es ampliamente defendida por las mujeres.

La medicina placentaria es el consumo de la propia placenta (placentofagia) en distintos formatos con fines medicinales. “Todos los mamíferos consumen su placenta. Algunos piensan que lo hacen como una forma de protegerse de depredadores a los que el olor a sangre les pudiera interesar. Otros para reponer de forma rápida nutrientes tales como proteínas y hierro”, cuenta Maritza y agrega que desde esta óptica podemos vernos beneficiadas, pues la placenta bien podría ser un regalo de la naturaleza y no un desecho como lo es actualmente.

La placenta es un maravilloso órgano con una bella forma de árbol y colores vibrantes. Éste se desarrolla a partir de la concepción, cuando el óvulo y espermio forman una uni-célula, la cual se divide en dos células, una de éstas toma el camino de ser humano y la otra del órgano que le permitirá su vida uterina, la placenta. La importancia de la placenta, explica la doula, “radica en su calidad de órgano conector del cuerpo materno con el cuerpo del bebé y también, permite que se desarrolle la vida en nuestro útero ya que realiza funciones de tres órganos (pulmones, riñón  e hígado)”, señala la doula.

Entonces la placenta garantiza la provisión de nutrientes, oxígeno, hormonas, anticuerpos, así como la eliminación de desechos, sin que la sangre de la madre y del bebé se mezclen, siendo fundamental su función en el desarrollo y la protección del bebé durante el embarazo. Además de lo anterior, mantiene estéril y a temperatura constante las membranas o bolsa de aguas del feto, y aunque no logra filtrar sustancias tóxicas como alcohol, tabaco o algunos fármacos, sí mantiene resguardado al bebé de un alto número de sustancias nocivas y agentes patógenos.

También, el desarrollo de la placenta genera mensajes al sistema inmunitario de la madre neutralizando posibles respuestas de rechazo por parte de anticuerpos maternos. Y no sólo durante el embarazo y parto trabaja la placenta, si se deja pulsar el cordón umbilical entre 5 y 30 minutos tras el nacimiento, aporta extra de oxígeno al recién nacido lo que facilita su adaptación a su nuevo medio aéreo. Además, existe evidencia de que el corte tardío del cordón umbilical previene las deficiencias en hierro durante el primer año de vida del bebé.

Al ser originalmente la misma unidad de vida-célula, “en diversas tradiciones ancestrales, la placenta recibe cuidados como una importante fuente de salud, vida y conexión con aquello que podríamos llamar espíritu», señala Maritza. Incluso, en tribus originarias la consideran el hermano gemelo del bebé, el que lo protege y le cuida la vida, por ello, le realizan un ritual para venerarla y la entierra en un ceremonial bajo un árbol en forma de agradecimiento. Pero más allá, de esto, actualmente explica la doula es preciso romper con varios tabúes. “Recuperarla o no, es decisión de cada una. Probarla en una misma no tiene precio, siendo un buen ejercicio de recuperación de cada elemento de nuestro parto. Su uso no es común. Aunque hay un creciente interés de mano claramente de la humanización del parto y nacimiento”.

Usos de la placenta

Si bien no existen estudios de placentología en humanos, existe la experiencia de mujeres en todo el mundo que conocen los beneficios de su ingesta. “Las mujeres que la han utilizado aparte de los beneficios nutricionales, como proteínas y hierro, se benefician de las hormonas presentes en ella y son éstas las que dan esa sensación de estar “sostenida” “contenida “aterrizada” como  han descrito las propias mujeres. Algunas pocas lo hacen con la firme idea de transitar un postparto sin el fantasma de la depresión tras el parto. También han sido ellas quienes describen buenos resultados en el fortalecimiento de la lactancia sobre todo cuando se han visto en la necesidad de volver tras el post natal a su trabajo remunerado”, señala Maritza.

El consumo de la placenta es una opción personal. Ésta puede ser utilizada para consumir directamente cruda y/o encápsulada. Algunos ejemplos de usos son los batidos con zumos de frutas, cocinarla en guisos, sopas, etc. Otra opción es secarla y molerla para luego esparcirla en la comida o en algún lugar significativo, usarla para preparar tinturas madres, recetas caseras de cosméticos o para recordar su presencia en nuestras vidas por medio de una impresión o utilizando alguna de sus partes para confeccionar algún talismán para el recién nacido.

Algunas familias desde hace años han experimentado los beneficios de un parto en casa y sin duda una práctica muy extendida en ellas es la de “sembrar” la placenta cerca de un árbol, con un árbol o bien en algún lugar especial que la familia dispone como una manera de agradecer y honrar la vida.

¿Qué encontramos en la placenta?    

  • Células madre o células maestras del cuerpo, capaces de transformarse en casi cualquier tejido.
  • Hierro: esencial para la absorción de oxígeno en las células.
  • Vitamina B6 que ayuda a la fabricación de anticuerpos.
  • Vitamina E para sanar las células dañadas de la piel.
  • Oxitocina, la hormona del amor, esencial para el nacimiento y la lactancia materna, la unión y el amor. También se ha demostrado que es un supresor del dolor.
  • Hormona liberadora de corticotropina (Crh) responsable de la reducción de los niveles de estrés.
  • Citoquinas-fibroblastos que activan el metabolismo celular de curación y reemplazan las células y tejidos dañados.
  • Gonadotropinas que es el precursor del estrógeno, la progesterona y la testosterona.
  • Prolactina, hormona que promueve la lactancia.
  • Hormona estimulante de la tiroides que aumenta la energía y ayuda a la recuperación de los eventos estresantes.
  • Cortisona ayuda a combatir el estrés, la depresión y desbloquea las reservas de energía.
  • Interferón que estimula el sistema inmunitario.
  • Prostaglandinas, hormonas que tienen propiedades antiinflamatorias.
  • Hemoglobina que repone la deficiencia de hierro y la anemia, una condición común en el post-parto.
  • Uroquinasa y el factor inhibidor del factor xiii, la cual detiene el sangrado y mejora la cicatrización.
  • Gama hemoglobina, estimulante inmunológico que ayuda a proteger contra las infecciones post parto.

Rescatar la placenta tras el parto

En Chile, las mujeres pertenecientes a las distintas etnias originarias de nuestro país tienen asegurada la entrega de la placenta si lo solicitan como parte del respeto a su cosmovisión. Sin embargo, aunque poco a poco se ha ido masificando el interés por las gestantes y se ha ido tomando conciencia de sus propiedades y lo que significa, rescatarla tras el parto en establecimientos de salud requiere de varios protocolos a seguir, sobretodo para el general de las personas, siendo un proceso más difícil.

Según Maritza, “para solicitar la entrega de la placenta es necesario llegar a acuerdos con los profesionales que asistirán el parto. Hay un par de clínicas y hospitales donde es posible solicitarla presentando una petición notarial donde se exime de responsabilidades a la institución. En la gran mayoría de ellos, al menos en Santiago, es bastante difícil conseguir retirarla, más por desconocimiento que por alguna ley expresa que lo prohíba”.

Otra opción más común es obtenerla a través de un parto en casa, con apoyo de profesionales. “Recibirla en casa no hay nada que hacer más que hacerlo con todos los honores pues ha sido vital en el normal desarrollo de nuestro bebé y tomar las precauciones necesarias para no perder sus propiedades e inmediatamente congelarla hasta que se disponga que hacer con ésta”, explica la doula.

Si quieres contactar a Maritza Hernández y conocer más de sus servicios de doula o de la medicina placentaria, puedes escribirle a marmorgana@gmail.com ó visitar y dejar un comentario en su blog www.doulamar.blogspot.com. También si te interesa conocer de boca de mujeres que han experimentado el uso de sus placentas, no sólo para seguir estos pasos sino como una forma de generar conocimiento, te invitamos a participar en los círculos de maternidad en Centro Al Alma donde tratan éste y otros valiosos temas para las gestantes.

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