mi hijo se comporta diferente en el jardín infantil

31 Mar ¿POR QUÉ MI HIJO SE COMPORTA DIFERENTE EN EL JARDÍN INFANTIL QUE EN LA CASA?

Ahora que los niños ya han pasado algunas semanas que comenzaron el jardín infantil y están más integrados, varias mamás se dan cuenta que sus hijos ya han asumido sus rutinas y se involucran en experiencias como ordenar, comer la colación o el almuerzo, pero cuando llegan a casa se transforman! Es más difícil que se alimenten u ordenen, y en oportunidades pelean con los hermanos e incluso lloran más. ¿A qué se debe? Conversamos con María Luisa Orellana, directora de programas educativos de jardines Vitamina y nos explicó sobre los comportamientos de los niños en este aspecto.

¿Por qué mi hijo se comporta diferente en el jardín infantil?

 

Cuando los niños se desenvuelven en contextos pedagógicos que favorecen la socialización, como es el jardín infantil, participan de un entorno social donde “encuentran estructuras relacionales, física y temporales que determinan de manera clara lo que se espera de ellos en cuanto a comportamientos, estableciendo lo que es “socialmente aceptable”, explica la profesional.

Los educadores van mostrándoles lo que esperan de ellos, lo que necesitan para poder convivir, desarrollarse y aprender con otros. De esta forma y a medida que participan en las actividades del jardín infantil, la mayor parte de los niños van entendiendo los códigos e integrándose a ellos para convivir en armonía con su entorno.

Por otra parte, compartir con otros niños en un entorno acompañado por profesionales de la educación les favorece que se regulen socialmente, logrando “un impacto importante en los comportamientos de los niños en sus primeras edades, siendo especialmente positivo cuando se dan grupos heterogéneos caracterizados por una mixtura de edades y características”, explica la educadora. Ejemplo de ello, es cuando los niños pequeños aprenden e imitan ciertas actitudes de los más grandes, quiénes son modelos de acción y aprendizaje muy cercanos. Asimismo, los más grandes aprenden y reorganizan sus aprendizajes al tener el desafío de mostrar o explicar a los más pequeños diferentes situaciones cotidianas. Estas actitudes las podemos apreciar no sólo en el jardín infantil, también en la relación entre hermanos.

De esta forma, los niños van socializando y aprendiendo a convivir con sus pares, es por ello que sus comportamientos son expresados de una manera más colaborativa cuando están compartiendo con otros niños en un entorno educativo como es el jardín infantil.

 

Pero, ¿qué hacemos si este comportamiento cambia en casa?

 

La educadora nos recomienda entender que muchos de los comportamientos de “mayor rebeldía” en casa no son para preocuparse. “Es lo esperable en este período en que los niños que se encuentran en plena etapa de autoconocimiento o reconocimiento y construcción de sus características personales. Ellos necesitan diferenciarse y manifestar sus propios intereses, para lo cual muchas veces ocupan como estrategia la contradicción a sus padres u otros adultos relevantes, ya que el contraste permite evidenciar la diferenciación”, explica.

Su recomendación es que los padres debemos entender que este proceso de autoconocimiento es parte del desarrollo de los niños, que se manifiesta de distintas maneras y con diferentes intensidades, y luego pasa. Sin embargo, esto no significa que los niños tengan permitidos comportamientos que no corresponden, y para eso es necesario que pongamos los límites “justos y necesarios”, explicándoles con cariño lo que se espera y no en lo que no se espera de su comportamiento.

Además, es recomendable que logremos diferenciar las intenciones. Los niños no se comportan de manera inadecuada “para molestarnos” sino porque necesitan diferenciarse, y sobre todo que mantengamos siempre en mente que “ellos son niños y nosotros adultos”.

Finalmente, es recomendable que dado que en esta etapa los niños necesitan tomar decisiones para reafirmar sus intereses y diferenciarse, busquemos darles de manera permanente la posibilidad de elegir, dentro de un marco acotado de posibilidades. Por ejemplo, si los niños quieren salir a la calle y está desabrigado, darles opciones acotadas de acción: “puedes salir al patio, siempre que te abrigues, puedes elegir ponerte poleron o parka”.

Con estos consejos podrás apoyarles en distintos períodos de autoconocimiento y lograrás entender sus comportamientos tanto en casa como en el jardín infantil.

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