juego libre

27 Jun QUE VUELVA EL JUEGO LIBRE AL MUNDO DE LOS NIÑOS

No hace muchas décadas atrás, era común el juego libre en los niños. En esa época en que existía la clásica vida de barrio, donde a los niños para entretenerse improvisaban juegos que los entretenían por largas horas. Eran tiempos en que todos estábamos acostumbrados a desarrollar la creatividad y la imaginación en el mundo infantil.

El juego es una herramienta tan importante para los niños. Tanto que la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, lo reconoció como un derecho. Desde 1990, a través del Artículo 31 de su Convención sobre los Derechos de los Niños.

La psicóloga clínica infanto juvenil, especialista en Prevención en Ecología de Sistemas Humanos y terapia vincular, Ignacia Eyzaguirre, describe que el juego es la actividad más importante en un niño. A través de éste el pequeño expresa, experimenta, vive, tramita experiencias, disfruta, aprende, goza, imita, conoce, se muestra, se cooce y se regula”

Sin embargo, en los tiempos de hoy, tanto el padre como la madre trabajan por igual, por lo tanto, los niños pasan la mayoría de su tiempo en guarderías y jardines infantiles, en donde existe una rutina de actividades que se a realiza a diario, donde lamentablemente, el juego libre y natural se pierde con tanta estructura.

 

A qué llamamos Juego libre

 

El juego libre  “es una acción placentera no estructurada, ideada e inventada por el niño y cuyo único objetivo es que sea una experiencia de disfrute y placer. Puede ser un juego solitario, con uno o más adultos o con más niños”, dice Ignacia, quien también es socia de la tienda Runkun. En esta tienda existen varias estructuras que potencian el juego libre, basado en la metodología Waldorf, Pikler, Montessori.

Lo importante del juego libre “es que el movimiento sea libre y espontáneo, donde el niño se mueva como quiera y que sea él quien se regula o “pone las reglas”.  Para el adulto que acompaña u observa, es una oportunidad única y maravillosa de conocer a ese niño. Convirtiéndose, el juego, en una herramienta potente y hermosa de comunicación”, manifiesta la especialista.

Cuando se practica el juego libre en casa, es importante que los padres confíen en sus hijos y sus capacidades de acción y de movimiento libre, por más pequeños que sean. Para practicarlo, “hay que dejar lejos las sillas, las saltarinas, andadores o cualquier invento que rigidice las posturas”, aclara la psicóloga.

Por otra parte, “mucho se habla de la autonomía y realmente se le da importancia. Pero, es difícil exigirle autonomía a un niño en el que nunca se ha confiado” señala. A que se refiere esto, a que muchos niños han rigidizado sus movimientos porque constantemente tiene que adecuarse a las reglas y estados de ánimos de los adultos, que poco espacio le dan para la acción. En definitiva, es sumamente “difícil exigirle autonomía a un niño que ha crecido donde todo es prohibido y necesita la aprobación del adulto para todo o casi todo”, expresa Eyzaguirre.

La socia fundadora de RUNKUN sostiene que “el permitir el juego y el movimiento libre en un niño pequeño, es ofrecerle un espacio físico y emocional, donde él pueda ser.  Como dice Chantal de Truchis; Él sea el protagonista de su propio desarrollo. Esa es la confianza a la que me refiero”

Fomentar el juego libre en los bebés

 

El juego libre se puede desarrollar desde los primeros meses de vida. ¿Cómo? Puedes colocar a un bebé de tres meses de espalda, apoyado en una mantita o en una piel de oveja, en un espacio acogedor y limitado. Crear este escenario es abrirle un mundo de posibilidades.

Para la experta, el instinto mamífero lleva al movimiento, al descubrimiento y a la exploración.  “Un bebé que siente seguridad afectiva gozará de sus espacios de juego, movimiento y expansión. Irá descubriendo el espacio acompañado del adulto que observa, que está disponible, pero no necesariamente estimulándolo constantemente. Irá a su ritmo, mirándose sus manitos, tomándose sus pies, tratará de alcanzar la pelota, comenzará a darse vueltas, luego a reptar, a gatear y a sentarse, hasta tratar de ponerse de pie”, asegura.

Cuando el bebé se sienta preparado y confiado caminará. “Cada día estará lleno de pequeñas experiencias de crecimiento, de retroceso, de frustración, de desafíos  y logros.  Cada movimiento es un aprendizaje para realizar el movimiento posterior, y es placentero en sí mismo. El juego libre y el movimiento espontáneo son disfrute, conexión y placer en sí mismos”, asevera.

Cuáles son los beneficios del juego libre

 

A continuación, la psicóloga  Ignacia Eyzaguirre, nos detallará los puntos más importantes del juego libre.

  • Ayuda al desarrollo madurativo y al aprendizaje.

    Tal como dice André Stern “el niño no es capaz de diferenciar entre aprender y jugar”. La manera en que el niño aprende es por medio del juego. Cuando el material de juego es abierto y no estructurado, surge de manera libre y espontánea. El niño repetirá su juego cuantas veces necesite para integrar ese nuevo conocimiento e irá incorporando mayores desafíos en la medida que lo vaya dominando. Por medio de la curiosidad y el disfrute, va adquiriendo eficazmente los conocimientos y aprendizajes.

  • Entrega seguridad postural.

    A nivel motor, el movimiento y el juego libre, permiten que el niño conozca, a su ritmo, su cuerpo, lo que fortalece la autoestima, la confianza en sí mismo. Además,  fortalece su capacidad autoregulatoria y sus habilidades motoras.

  • Fomenta la creatividad y el placer.

    El juego libre permite desplegar la imaginación y la creatividad, ya que el niño hace uso de sus recursos internos para traer a su juego todo lo que necesita. A través del juego, adquiere distintos roles, posturas, cambiar actitudes, entiende el mundo por medio de la imitación, descansa o hace un juego movedizo. Mientras menos cosas haga un juguete, más creatividad habrá en el juego del niño.

 

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  • Tolerancia a la frustración y resolución de conflictos.

    El juego y el movimiento suponen desafíos en todo momento. Armar una torre o subir al sofá pueden ser retos muy difíciles para el niño. Al permitirle el juego libre el niño aprende a buscar estrategias de solución y no espera que sea el adulto el que lo saca de apuros.

  • Conocimiento de uno mismo.

    Un niño que se le ha permitido el movimiento libre, en general, no toma desafíos que suponen un peligro para él. El conocimiento de las propias habilidades y destrezas permite al niño confiar en el mismo y conocer sus propios límites.

Si hay una base de seguridad y confianza, todos estos beneficios y aprendizajes se graban en el cuerpo y el cerebro del niño durante los primeros años de vida. Le permiten abrirse al mundo y al conocimiento de manera curiosa, creativa, activa, conectada, regulada y autónoma.

Cómo se puede desarrollar el juego libre en casa

 

Ignacia Eyzaguirre, nos cuenta que a través de exploración, el descanso y la experimentación, los niños pueden desarrollar el juego libre en la casa. Algunas pautas que puedes considerar:

Exploración

Tener espacios especialmente destinados para el juego, donde la exploración y el movimiento sean seguros. Espacios sin enchufes o que estén  protegidos, sin mesas con puntas peligrosas, etc.  Un espacio para ellos.  Para los bebés puede ser un corral grande. Luego cuando crecen disponer de un espacio estructurado donde se pueden ofrecer elementos para subir y bajar, practicar el equilibrio, túneles con mantas, géneros. Ideas hay miles.

Descanso

Un rincón tranquilo, ya que los niños lo disfrutan mucho, con cojines o algo blandito. Por ejemplo, un espacio calentito y acogedor con libros.

Experimentación

El juego es experimentación. El contacto con la naturaleza, jugar fuera de la casa es sumamente importante al hablar de juego libre. Y dentro de la casa, se puede experimentar con pintura, con arena, con harina, etc. El espacio físico debe estar disponible para que el niño experimente sin demasiados “NO” (“no manche, no bote el agua, no toque). Por lo cual , habrá que “sacrificar” algún rincón de la salita o de la casa por algunos años.

El juego  libre y espontáneo es lo único que deben preocuparse los niños durante sus primeros años de vida. Por medio de éste, logran observar y experimentar el mundo que los rodea logrando desarrollarse  como seres humanos.

 

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