18 Nov ¿DELEGAR ES CONFIAR? REGLAS DE ORO PARA NO COLAPSAR

La casa es una empresa en la que hay que realizar a diario muchas tareas. Algunas de ellas puedes delegarlas en otras personas. Sólo una y la más importante, ser madre, no la puedes delegar. Esa debes hacerla tú y para ello necesitas tiempo y energía.

“Prefiero hacerlo yo misma, porque nadie lo hace como yo”, “si yo no lo hago, nadie lo hace”, “ninguno mueve un dedo por ayudar”. Seguramente te habrás identificado con más de una de estas frases, pues las madres solemos decirlas cuando nos sentimos colapsadas, poco apoyadas y que en cualquier momento saldremos huyendo por una ventana.

Y es que a diferencia de tres décadas atrás, la generación de madres actual dispone de muchos menos espacios: pareja, niños, casa y trabajo se comen casi el 100% del tiempo. Y a veces más, pero como queremos que todo salga perfecto, que la casa esté limpia, los hijos atendidos, la pareja feliz y que nos vaya bien en el trabajo, nos vamos sobrecargando de responsabilidades que en el fondo, distinguimos que no son esenciales para vivir.

He ahí , como por ejemplo,  sus necesidades afectivas. Hay que transmitirles que se les quiere, darles un abrazo, un beso de buenos días o buenas noches, en definitiva, que se sientan queridos. A sumar, restar y multiplicar le enseñarán los profesores, pero los valores sólo los entrega la familia.

¿Por qué es importante entonces incorporar al núcleo familiar? El hacernos imprescindibles sólo ocasiona problemas, no sólo de cansancio para la persona misma, sino que también causa inconvenientes a los demás, ya que cuando no está “la imprescindible”, no saben cómo organizarse y todo se vuelve un caos.

Reglas básicas para delegar en casa:

-Empieza a delegar lo antes posible, así les parecerá a todos normal el tener que ayudar.

-Usa en la casa al máximo los talentos y las capacidades de cada uno y déjales ayudar todo lo que puedan. Así tendrás tiempo suficiente para hacer lo que a ti te toca.

-Deja que los demás se responsabilicen de las tareas de la casa y agradece y valora los resultados conseguidos.

-Confía completamente en quien delegas y no te preocupes más de los asuntos delegados. Eso no quiere decir que los pierdas de vista o que los olvides, pero hazlo de tal manera que el otro no se sienta vigilado o con menos libertad de acción.

-Si por impaciencia o perfeccionismo te pones a hacer el trabajo que delegas, el otro se sentirá frustrado y perderá su motivación. ¡Ten paciencia!

-No hace falta que las cosas se hagan siempre como a ti te gustan ni en el momento que tú quieres. Hay muchos caminos que llevan a Roma.

-Deja, si es posible, que cada uno haga lo que más le gusta. ¡Lo hará mejor!

-No grites cuando las cosas no se hagan como tú querías. Gritar tiene un efecto negativo. Si tienes que corregir, hazlo de tal manera que el otro se sienta animado a hacerlo mejor.

-Pensar las cosas en familia es una manera estupenda de encontrar soluciones. Piensa en voz alta y estimula a todos a buscarlas.

Ojalá que estos tips te ayuden en casa…si tienes algún otro que te haya resultado, no dudes en dejarlo en los comentarios!!

(Fotografía: La Mirada de Casiopea)

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