11 Jul CUÁNDO Y CÓMO DECIR “NO” A LOS NIÑOS

Cuándo decir no a los niños puede ser un trabajo difícil para los padres, si constantemente estamos pronunciando esa palabra en casa. Por eso, hay que aprender a diferenciar las situaciones en que debemos ocupar esta palabra, ante eso, algunos consejos de la fonoaudióloga Paola Scheuch de Buen Crecer.cl

Alrededor de los 12 meses, la mayoría de los niños y niñas ya son capaces de comprender el significado de algunas palabras. Estas suelen ser aquellas que les resultan más familiares, tales como su propio nombre, los integrantes de su familia, algunos objetos cotidianos y la palabra “No”.

Aproximadamente a los 9 meses muchos bebés comienzan a gatear. Con esto, su mundo se vuelve inmenso y muy atractivo. Sin embargo, junto a esta pequeña autonomía también aparecen los primeros peligros; escaleras, puertas, cables u otros objetos que no debiesen estar a su alcance. Por lo tanto, este es el momento en el que decir “no” comienza a ser necesario en algunas situaciones, ya que sus deseos no son siempre seguros o saludables.

Desde meses anteriores, los bebés logran distinguir diferentes entonaciones con las que se comunican los adultos, reaccionando con alegría, sorpresa o temor según el tono de voz que escuchan, especialmente al de sus padres. Por lo tanto, para apoyar la comprensión de esta palabra, debemos utilizar una entonación clara y firme, ojalá mirándolo a los ojos, pero siempre manteniendo la calma, sin alterarnos.

El problema es que como se trata de una palabra que escuchan con tanta frecuencia, hay que dejar claro cuándo la decimos en serio. Por lo tanto, al decir “no” debemos ser consecuentes, si dijimos que “no”, debemos mantenerlo. Actuando de esa manera, los niños comenzarán a comprender su significado; “no” frente a situaciones de peligro significa detener su actuar, no con el propósito de restringir su exploración, sino como un mecanismo de protección. Si estamos en un lugar lleno de cosas peligrosas o delicadas, difícilmente podremos evitar decir que no. Por lo tanto, es responsabilidad de los padres crear un ambiente adecuado, donde el niño pueda explorar y desarrollarse libremente.

A medida que los niños crecen, debemos decir “no” para establecer ciertos límites. Conseguir que un niño obedezca al “no”, debe ser una de las prioridades de los padres al educarlos, ya que estos límites son imprescindibles para que sienta confianza en el mundo y alcance la autonomía, sabiendo qué es lo que puede hacer y qué no.

Paola Scheuch

Fonoaudióloga

www.buencrecer.cl

 

Fotografía: revistapadres.blogspot.com

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