crisis de lactancia

29 Nov CRISIS DE LACTANCIA MATERNA : CONÓCELAS PASO A PASO

En el primer año de vida del bebé surgen una serie de acontecimientos importantes como las crisis de lactancia debido a procesos de crecimiento de tu bebé. La asesora de lactancia de Edulacta, Maria Soledad Allamand Eyzaguirre, nos dará a conocer paso a paso cada uno de estos fenómenos.

Lo primero que debemos saber es que las crisis de lactancia existen “los brotes de crecimiento que son un cambio en el comportamiento habitual del pequeño dentro del primer año de vida, generalmente se producen a las 3 semanas, 6 semanas y 12 semamas”, nos explica la asesora de lactancia de Edulacta.

Una de las crisis más importantes que viven los bebés son las crisis de lactancia. “Hay que entender es que la producción de leche se regula mediante la succión del bebé, por lo que entre más succión tenemos más producción. Sin embargo, en ciertas ocasiones y en ciertos niños, se producen brotes o crisis de lactancia que se caracterizan por que el pequeño parece no estar cómodo mamando, parece que no quedara satisfecho y pareciera pelear con la pechuga constantemente. Esto produce mucha angustia a la madre, quien suele empezar a consultar a todo aquel que se le cruce por delante, y recibe muchas «opiniones» y muchas de ellas no son muy buenas respuestas”, argumenta,  María Soledad, la asesora de lactancia.

Es sumamente  común en las crisis de lactancia, “la madre encuentre que su bebé no está satisfecho con la cantidad de leche que toma. Lamentablemente, muchas mamás finalmente caen en la recomendación errónea de complementar las tomas con leche de fórmula”, dice la especialista.

Crisis de lactancia: ¿Cuándo aparecen?

“Las crisis de lactancia suceden en la mayoría de los casos en edades similares, a las 3 semanas, 6 semanas y 12 semanas de vida,  pero esto puede variar también en el tamaño y el peso de nacimiento,  por lo que no siempre es una regla, porque el recién nacido empieza a crecer, así como su estómago crece, su musculatura se hace más fuerte y succiona con mayor poder, y requiere que la leche salga en mayor cantidad y con más rápidez”, responde la dueña de Jugar Contigo Play & Music.

Y eso no es todo porque, además “la lactancia cambia en la composición y la forma de la extracción de la leche. En un inicio, siempre tenemos «disponible» la cantidad de leche que el bebé necesita «al instante», por eso también se ponen los pechos constantemente duros y congestionados,  y cuando él bebe crece el cuerpo es inteligente y produce «solo lo necesario», por lo que debe trabajar más para extraer la cantidad que desea tomar, y siempre habrá disponible en la medida que succione”, acota la asesora de lactancia.

La primera crisis de lactancia (3 Semanas)

En esta primera crisis “vamos a ver que nuestro pequeño después de parecer estar satisfecha con el pecho, pasa a querer mamar todo el tiempo, con intervalos de una hora, o que mama demasiado y vomita,  y que aún así quiere seguir mamando. ¿Qué hace? ¡Paciencia! serán 2 o 3 días agotadores, pero para que logremos la producción que nuestra guagua quiere, debemos darle pecho a libre demanda y tan seguido como quiera,  luego de ese tiempo empezara a regularizarse por sí solo”, aclara Maria Soledad Allamand.

La crisis de lactancia de las 6 semanas

Esta segunda crisis se manifiesta porque  “al parecer la composición de la leche cambia según los requerimientos del bebé y deja de ser tan dulce como en un inicio, por lo mismo debe acostumbrarse al nuevo sabor y a regular la cantidad de leche que quiere que le salga y sabe perfectamente cómo hacerlo, mamar más y más, y en algunas ocasiones pareciera pelear con la pechuga, tironear el pezón, se pone rabioso, llora, quiere cambiar de posición, entre otras cosas”, nos ejemplifica la asesora.

Ante esta situación la especialista nos aconseja “la libre demanda, cambiar posiciones cuando el bebé alegue contra el pecho, caminar, cantar, estar en un lugar en silencio, no dar pecho con TV ni con gente alrededor, de nuevo, paciencia, calma y confianza en que puedes alimentar a tu guagua, ya que  la crisis dura alrededor de una semana,  y pasa, vuelven a recuperar su calma y sus rutinas de tomas”.

La crisis de lactancia de las 12 semanas 

Esta puede ser la crisis más difícil o más notoria y por las que recurrentemente las madres consultan y pierden su confianza en sí mismas, ya que se sienten angustiadas y no capaces de alimentar a sus bebés.

“Esta crisis resulta ser la más larga, por lo que es también la más cansadora porque vemos que nuestra guagua ya no quiere tomar tanto como antes, toma un rato, se distrae, pelea y suelta el pecho, incluso a veces rechaza el pecho y no lo toma a la «hora que antes lo tomaba», explica Allamand.

Además, «vemos que nuestro pecho ya no se pone «duro» ni se siente tan lleno como antes, más encima, vamos al pediatra que suele decirnos que ya no está engordando como antes, sino que sube menos de peso. Sumado a que pareciera que cuando es de noche o cuando está dormido es la única ocasión que sentimos que toma bien o suficiente. Y para peor,  lo que teníamos grabado era que entre más caquita hiciera, más come, pero empieza a hacer caca con menos frecuencia. Entonces, aparece la angustia porque pensamos que nuestra leche ya no es suficiente, no lo alimenta”, explica la asesora de lactancia.

La crisis de lactancia más complicada

La crisis de los 3 meses suele ser la más dura y la que mas lleva al fracaso de la lactancia, ya que es complicada tanto para la madre como para el bebé. Sin embargo, “por una parte, la lactancia madura ya que el cuerpo de la madre se adecua a las necesidades del niño y si antes tenía «disponible»toda la leche que necesitaba, ahora tiene que «trabajar» un poco más para que la leche salga a la velocidad y al ritmo que él quiere», cuenta la especialista.

A los tres meses el reflejo de eyección de la leche sucede en aproximadamente 2.2 minutos, por lo que «el niño debe aprender a tener «paciencia» a que esto suceda, por lo mismo en un inicio llora, rabea y pelea con el pecho, se suelta, toma poco. Esto sumado a que además, esta más grande y se distrae, porque ahora su agudeza visual, auditiva y sensorial es superior que hace algunas semanas” interpreta Maria Soledad Allamand.

Único remedio: la paciencia

Ante esta crisis el único remedio es “¡Paciencia! Cree en ti, en tu habilidad de alimentarlo, ya que las crisis pasan. Si tú bebé está bien en peso, en estatura, sigue y ten calma,  ya que todo mejora», dice Soledad. 

Simplemente «debes creer en ti, y ofrecerle el pecho cada vez que lo pida, incluso extraerte en el día si es necesario para estimular la glándula y darle de mamar en un lugar sin distracciones … y aprovecha las tomas nocturnas, en la oscuridad de la noche y en la intimidad que se genera solo contigo», recomienda.

Además, tu bebé aprenderá a que tiene que esperar, que la lechecita está ahí, no se ha ido a ninguna parte, y tú por otra parte, aprenderás, que lo que antes le tomaba 20 minutos en extraer, hoy tarda solo 3 o 5 minutos y que tu bebé solo está creciendo”, señala Allamand.

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¿Qué es lo que no debemos  hacer?

Lo que no debemos hacer según la especialista Maria Soledad Allamand, son los siguientes puntos:

-Sin angustiarte en demasía.

-No debes darle agua en vez del pecho

-Sin fijar «horarios», ni hacerlo esperar «para que tenga hambre»

-Si tu bebé no está bajo peso y su curva está bien, no debes darle fórmula artificial, ya que eso lo único que hará será confundirlo. Gran parte de la crisis es porque no le sale la leche en el instante. Si le pones la mamadera, lo confundes y harás que la prefiera antes del pecho.

– Lo mismo con darle de tu leche en la mamadera, debe ser una «que le cueste» sacar la leche, sino preferirá la mamadera antes del pecho, ya que la leche la obtiene más fácil.

– No debes escuchar todos los comentarios, ni seguir todos los consejos, ni comparar a tu bebé con otros.

Ante ello, hay que tener paciencia porque este proceso es parte de la maduración del bebé. Para calmarlo, puedes “cantar, poner música, un espanta cuco, hablarle y decirle que mamá está con él… tranquilizarlo con caricias y con amor”, señala María Soledad Allamand.

¿Y qué sucede cuando llegan al año?

Cumplir un año de vida amamantando, ya es un logro increíble en esta sociedad. “A partir del año, hay distintas dificultades, una de ellas es la falta de interés en el pecho de día, que es absolutamente normal pero que muchas veces quiere ser «recompensada» en la noche con tomas nocturnas frecuentes. Y otra es que el niño no demuestra interés por la comida solida y prefiere ser amamantado, ya que es lo que conoce mejor, es lo más rico y fácil para él”, añade Allamand.

Otra recomendación

Si el niño quiere mamar frecuentemente en la noche, podemos colechar y ofrecer el pecho en la cama, no hay recetas dependerá de cada niño y de cada mamá como maneja la situación. 

«Lo que si sabemos, es que el hecho de ofrecer una botella de fórmula no garantiza que el bebé no despierte en la noche, ya que generalmente esas tomas más bien son de «cariño» y de «atención» más que de hambre. Por otra parte, si el bebé no demuestra interés por la comida, no sacamos nada con quitarle el pecho, porque lo único que haremos es quitarle además su fuente de nutrición”, explica la especialista en lactancia.

Es importante saber que “los bebés a los 12 meses disminuyen su velocidad de crecimiento y la vuelven a aumentar alrededor de los 18 meses, por lo que el niño por si solo va a empezar a «interesarse» por diversos alimentos”, finaliza Allamand.

En definitiva tu bebe es único, tu eres única y tu lactancia también. No debes escuchar todos los comentarios, ni seguir todos los consejos, ni comparar a tu hijo con otros, eso ¡Jamás!, porque cada proceso maternal es único e indescriptible y todas en mayor o menor medida vivimos las crisis de lactancia –

 

Fotografía: Mi pediatra

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