29 Nov CRISIS DE CRECIMIENTO EN EL PRIMER AÑO DE VIDA

Son muchas las cosas que nuestras pequeñas criaturas deben aprender en tan poco tiempo. A continuación, la pediatra antroposófìca Carina Vaca Zeller de la Corporación Terapéutica Yohanan Therapeutes nos dará a conocer las distintas crisis de crecimiento en el primer año de vida ¡Pon atención!

En los primeros doce meses de vida surgen una serie de acontecimientos importantes que despiertan las diferentes capacidades motoras del bebé con el propósito de poder adaptarse a este mundo,  para poder sobrevivir. Por lo tanto, nuestra tarea como padres es informarnos acerca de estos fenómenos que le suceden a nuestros hijos a menudo que van creciendo.

“Lo primero que quisiera decir es que las así llamadas crisis específicas de edad pueden menguarse en gran medida a través de una crianza que respete al desarrollo del bebé. Para esto, pienso que el método Pikler en combinación con los cuidados que sugiere la medicina antroposófica son la mejor opción. Muchas mamás piensan que su hijo está pasando por la así llamada crisis de los tantos meses y resulta que quizá se lo verticaliza demasiado antes de tiempo o su madre puede estar muy nerviosa o acelerada cuando interactúa con él, o bien se usan materiales sintéticos en su vestimenta o lo que lo envuelve, que lo ponen irritable, como las mantitas de polar o los enteritos de plush por ejemplo”, nos explica la pediatra antroposófìca Carina Vaca Zeller de la Corporación Terapéutica Yohanan Therapeutes.

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Son muchas las cosas que nuestros pequeños deben aprender en tan poco tiempo. A continuación, la especialista de la Corporación Terapéutica Yohanan Therapeutes, nos dará a conocer  los distintos procesos de crisis de crecimiento que suceden en el primer año de vida ¡Pon atención!

– Entre los 10-15 días de vida el recién nacido ya recupera su peso de nacimiento: Pero ahora desde su «propio esfuerzo» mamando. Por lo tanto es como un «nuevo nacimiento» desde sus propias fuerzas. Hay un «despertar semidormido» a la alimentación. Comienza a succionar sin tregua, y esto tiene que ver con estimular mucho la producción de leche ya que en los siguientes 20 días debe aumentar unos 800 gramos que es aproximadamente un cuarto de su peso total de nacimiento.

– A los 3 meses los bebés despiertan a su realidad social: Durante esta etapa se agudiza su visión. Ve un horizonte más amplio más allá de su mamá. Ya comenzó la sonrisa social. Se produce conciencia e interés y asombro por la presencia de otro ser humano. Se abre otra realidad para el bebé. No existe sólo el gusto por alimentarse. Su alma se abre con alegría a otros seres humanos. La alimentación ya pasa a tener el papel de ayuda para la subsistencia, pero hay un mundo mucho más interesante en su entorno, se distrae tomando pecho y creemos que toma menos leche pero su mamada es más fuerte y muy efectiva.

– A los 6 meses los bebés alimentados con pecho exclusivo comienzan a despertar más frecuentemente en la noche: Se despiertan para tomar pecho. La cantidad que extraen en cada toma ya no alcanza para su demanda de crecimiento, sumado a que el sueño se superficializa a esta edad, genera estos despertares frecuentes. Las mamás que dan el pecho materno como única alimentación láctea hasta el año, tienen que saber que el precio es que sus noches van a ser cada vez más interrumpidas. Son excepciones grandes los bebés que sólo toman pecho y duermen de corrido toda la noche después de los 6 meses.

– En cuanto a la crisis de crecimiento de los 9 meses  Carina Vaca Zeller, nos argumenta “que en su experiencia no existe una crisis específica de los 9 meses, ya que antes la etapa de angustia de separación era a los 8 meses. Ahora claramente es antes de los  7, 6 e incluso 5 meses de vida. Se produce un nuevo hito en el despertar del bebé: ya distingue a personas que le son habituales, de otras que no lo son. En este período pueden exacerbarse todas las problemáticas descritas para los 6 meses,  y si no se ha estimulado una buena psicomotricidad que fomente la autonomía del bebé con el método Pikler por ejemplo, él puede ponerse manipulador y estar profundamente insatisfecho,  lo que se manifiesta en una demanda excesiva, de  irritabilidad y trastornos del sueño”, explica la pediatra antroposófica.

En definitiva, cada etapa es única e irrepetible, pero si tenemos la posibilidad de informarnos más acerca de los procesos o crisis de crecimiento de nuestros hijos, observarlos atentamente, sin duda, podremos lograr que su etapa de desarrollo sea más armoniosa y segura-

 

 

Fotografía: Google

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