cómo enseñar a tu hijo a ser agradecido

03 Nov ¿CÓMO ENSEÑAR A TU HIJO A SER AGRADECIDO?

“¿Cómo se dice?” Solemos preguntar a nuestros hijos cuando alguien les regala algo, sin embargo, salvo de ser palabras de buena educación, no le explicamos a los niños la importancia de ser agradecidos, que es mucho más que sólo dar las gracias.

¿Cómo enseñarles a reconocer cuando son premiados o gratificados y realmente valoren ese regalo o ese permiso? o ¿ a dominar sus impulsos consumistas y apreciar lo que tienen? ¿Cómo explicarles que deben ser felices con lo que se les entrega sin la necesidad de tener o querer más? En definitiva, ¿cómo enseñarles a no ser mal agradecidos?”.

Querer y desear cosas es una característica sumamente humana. Tenemos impulsos básicos y uno de ellos es el impulso de adquirir. Este impulso es el que causa que seamos curiosos sobre nuestro mundo; alimenta nuestras ambiciones y nos hace ser apasionados por la vida. Pero si dejamos a este impulso solo y no hacemos ningún intento por controlarlo, puede llevarnos a sentir infelicidad y falta de satisfacción en la vida.

Querer y desear cosas es una característica sumamente humana. Tenemos impulsos básicos y uno de ellos es el impulso de adquirir. Este impulso es el que causa que seamos curiosos sobre nuestro mundo; alimenta nuestras ambiciones y nos hace ser apasionados por la vida. Pero si dejamos a este impulso solo y no hacemos ningún intento por controlarlo, puede llevarnos a sentir infelicidad y falta de satisfacción en la vida.

Nuestra labor como padres es canalizar los deseos de nuestros hijos hacia proporciones normales por medio de no darles todo lo que piden.

 

Cómo enseñar a tu hijo a ser agradecido

 

En Revolución mamá te contamos 4 formas de enseñarles a niños hijos a ser agradecidos

 

Respeta su lucha y aprende a decir no:

Cuando los niños y los adolescentes nos piden el juego electrónico, juguete o animal de peluche más novedoso del mercado, no debemos alterarnos por sus interminables e insaciables deseos. Es normal. Debes entender esta “hambre” que exhiben tus hijos. En vez de enojarte cuando comienzan con sus quejas y peticiones, tenles compasión: es muy difícil querer cosas que no puedes tener. Sin embargo, hay que recordar que no debemos ceder ante sus súplicas urgentes. Nosotros somos los responsables de ayudarlos a canalizar sus deseos hacia proporciones normales. Podemos y debemos decir no. Si ellos escuchan que tú realmente te preocupas por cómo se sienten, entonces podrán aceptar tu “no” de mejor forma.

 

Redirige la conducta inapropiada:

“¡Me compraste un cuaderno verde! ¡Yo pedí uno rojo!”.

A pesar de que puedan sonar malcriados y consentidos, queremos evitar etiquetar a nuestros hijos de forma negativa. Debemos reconocer que a la mayoría de los niños y adolescentes les cuesta trabajo entender los sentimientos del otro, lo cual los hace parecer egoístas. A ellos tampoco les es fácil regular sus sentimientos, por lo que cuando están decepcionados —por no recibir su helado favorito o el cuaderno rojo— es posible que dejen escapar exactamente lo que están sintiendo.

Debemos entrenar a nuestros hijos a actuar de forma apropiada y respetuosa hacia nosotros. También debemos enseñarles a expresar su decepción y necesidades de forma educada. También podemos señalarles cómo su conducta afecta a otros.

Enséñales a ser agradecidos en lugar de que crean que se merecen todo. Puedes decir suavemente: “Yo espero que cuando te compro un cuaderno, incluso si no es del color que te gusta, me digas gracias”.

Enséñales a entender cómo su conducta afecta a otros. Puedes hablar sobre tus sentimientos, mostrar empatía y ser un modelo a seguir sobre cómo usar un lenguaje respetuoso: “Me siento frustrada cuando me hablan de esa forma. Lo siento por llegar tarde, estoy segura de que te preocupaste. La próxima vez puedes decir: ‘Mamá, me preocupo cuando no llegas a tiempo. Por favor avísame si vas a llegar tarde…’”.

Asegúrate de enseñarles a tus hijos chicos a decir gracias. Si ellos se resisten frente ante parientes dominantes o el vendedor de la tienda, hazlos a un lado y diles suavemente, “Yo sé que es incómodo decir gracias, pero también sé que quieres ser educado y esta es la forma de serlo”.

 

Habla sobre las cosas por las que estás agradecido:

¿Les has dado alguna vez este sermón a tus hijos?: “Ustedes debieran apreciar lo que tienen, ¡hay personas muriéndose de hambre en África! ¡Hay niños que están felices de jugar con palos y piedras!”. Esta táctica solamente hace que los niños se sientan culpables, se pongan a la defensiva y terminen expresando enojo, no agradecimiento. Es más efectivo si hablamos sobre nosotros mismos y lo que apreciamos. «Qué maravilloso está el día» “Cuando escucho historias como esta solamente le agradezco a Dios por todo lo que tenemos”,. “Estoy tan agradecida de nuestra amorosa y sana familia”.

La lección indirecta que damos a través de nuestras acciones y palabras pega mucho más fuerte que una lección de moral.

 

Sé un ejemplo a seguir:

Los niños hacen lo que nosotros hacemos, no lo que decimos. Primero debemos revisar nuestras acciones. ¿Estamos actuando de forma agradecida?

Hay una infinidad de cosas y situaciones por las que debemos agradecer: despertar en la mañana, ser sanos, estar en familia, etc… y si las mencionamos y comentamos con nuestros hijos, de seguro ellos aprenderán a ser agradecidos de la vida.

(Fotografía: Imujer)

 

 

 

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1Comentario
  • Amairani Pinto
    Creado a las 17:03h, 19 julio Responder

    Excelente el articulo de como enseñar a tu hijo a ser agradecidos::? Los felicito. Nos ayudan bastante con estos articulos. Gracias

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