20 Nov CÓMO AFECTA EN LOS NIÑOS TENER PADRES ESTRESADOS

Los adultos estamos acostumbrados a vivir en una vorágine de responsabilidades, presiones y actividades que nos mantienen estresados y cansados, sin embargo, el sistema neurológico de nuestros hijos no está entrenado para ese ritmo de vida. Por este motivo, no debes contagiar a tus niños con ese estrés.

Tu hijo está en formación constante. Cada día aprende y descubre cosas nuevas. Necesita calma para asimilar sus aprendizajes y para poder aprovechar al máximo las oportunidades del día a día con plena conciencia.  Necesita cierto estado de equilibrio emocional e intelectual para revisar sus errores, sacar conclusiones y buscar estrategias para no repetirlos, para que distingan lo importante de lo insignificante. Un pensamiento divergente, hipotético o deductivo necesita tener en cuenta muchas variables, pequeños detalles que bajo las prisas pasan inadvertidos.

“Haz rápido la tarea”, “Apúrate que vamos atrasados”, “vístete de una vez”. Incoherentemente les exigimos un trabajo de calidad, que lo poco o mucho que hagan lo hagan  bien, que se organicen, que prevean consecuencias, que controlen su agenda y sus tiempos y, sin embargo, les enseñamos a ir por la vida corriendo, improvisando, con apuros para compensar la falta de planificación.

No sólo les damos prisa para que se vistan, desayunen, ordenen… también para que aprendan, para que entiendan lo que les explicamos, para que hagan amigos, para que se atrevan con nuevos desafíos…¡para que crezcan! Olvidamos que tienen su propio ritmo de aprendizaje y madurez, una personalidad diferente a la nuestra, unos intereses y objetivos distintos… Estresarlos no soluciona ningún problema sino que lo agrava, les impide crecer y los separa de nosotros.

En Revolución Mamá te contamos sobre algunas medidas que ayudarán a evitar transmitir nuestros estrés a los más pequeños:

1.- Organízate y planifica. Enséñale poco a poco cómo debe hacer: escribir lista de tareas, enfocarse en pocas cosas, etc.

2.- Ten en cuenta su capacidad de aprendizaje y reacción. No todos los niños son iguales, unos son más lentos que otros.

3.- Ante los problemas, media con tu hijo, negocia, haz reuniones familiares y resolución de conflictos, dale un tiempo para reflexionar antes de responder.

4.- Dale un espacio físico donde se pueda relajar, estar solo y no inmerso en la vorágine familiar.

Por supuesto que como madres debemos acostumbrarlos al ritmo que marca la sociedad, a trabajar bajo presión y a responder a estímulos estresantes, pero preparémosles previamente para ello, dotémosles de recursos, seleccionemos los estímulos para que desarrollen capacidades y no seamos nosotros el origen de su bloqueo y su estrés.

Con prisas no hay espacio para conectar con sus almas. Solo para hacer muchas cosas sin trascendencia.

¿Cómo lo haces en tu casa para bajar el estrés y no contaminar a tus niños? De seguro cualquier idea revolucionaria nos ayudará a ser más felices y generar mejores vínculos.

(Fotografía: saludnews24)

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1Comentario
  • rusbelys marcano
    Creado a las 19:50h, 19 abril Responder

    Informacion excelente para nuestro aprendizaje y práctica.

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