10 Oct 10 COSAS QUE DIJE QUE NO HARÍA E HICE EN EL EMBARAZO O CON MI HIJO

Hola, las mamás revolucionadas de amor por sus hij@s!

Esta mañana miraba a mi hijo y me puse a pensar en aquellas cosas que a lo mejor he hecho mal, pero que por suerte no han tenido consecuencias en él. No es nada grave, al contrario, sé que a muchas les pasa, es que cuando una es mamá primeriza hay algunas ideas de cómo hacer o no hacer, reaccionar o no, frente a algunas situaciones. Por eso, hoy hablaré de las 10 cosas que dije que no haría y finalmente, me relajé y lo hice con mi hijo o en el embarazo.

1.- «Yo nunca voy a hablar con voz chillona a mis hijos»

Es muy positivo hablar a los bebés, por lo general con voz normal y en muchos casos es lo que hago. Y también estaba súper consciente de que a veces escuchaba a mamás hablarles con voz chillona a sus hij@s, sin entender porqué lo hacían y juraba que nunca lo haría. Y adivinen, una vez, jugando con mi hijo me sorprendí a mí misma dando una vocecita de aquellas que los oídos llegan a temblar, situación que ha ido en aumento porque cada vez que lo hago mi hijo se muere de la risa…Y ustedes, díganme mamás, ¿alguna nunca ha hablado con esa vocecita a su bebé?

2.- “No daré leche de fórmula y tendrá lactancia exclusiva más allá de los 6 meses”

Antes de quedar embarazada pensaba que le daría lactancia exclusiva mínimo 6 meses y por lo menos hasta el año. No concebía la idea de que mamás dieran fórmula a sus hijos, pero tampoco pensaba en que todas las experiencias de maternidad podrían tan diferentes e incluso pensaba que las madres que daban fórmula era por falta de voluntad. Pero cometí un error en pensar así, la lactancia exclusiva sólo estaba en mis sueños. Un día fuimos al pediatra quién me explicó que mi hijo estaba casi en la curva de bajo peso y me asusté. No me aconsejó directamente dar relleno, pero si me lo comentó como una opción y saben, a los 6 meses le di su primer relleno pensando que iba a subir de peso y que mi leche no era lo suficientemente buena para nutrirlo. Y sí, ahora me doy cuenta que me equivoqué y sé que la leche materna es lo mejor para nuestros hijos, pero tengo amigas cercanas que por estrés u otras situaciones, no lograron amamantar y pucha que fue una salvación la fórmula. Y lo otro, que me da mucha risa, pero nerviosa, es que no puedo imaginarme amamantando a un niño con más de un año, es algo muy personal, pero pienso en que sus dientes están presentes y pueden darte un mordiscón de aquellos que te dejan pegada en el cielo. Auch!!!

3.- “No voy a tener cesárea, voy a tener un parto natural”

Siempre he sido una defensora del parto normal y natural. Sin embargo, conozco mamás que han dado todo para experimentarlo y no lo han logrado, entrando a último minuto a pabellón para una cesárea o han tenido que en el último control ingresar de urgencia por alguna complicación. La verdad que pienso que uno debe jugársela hasta el final por un parto normal pero hay que estar conscientes que en el trabajo de parto puede suceder cualquier cosa y desde ese punto de vista soy una defensora de la natalidad y buscar lo mejor para el bebé. Además, según he conversado con algunas doulas, hoy puedes tener un parto humanizado independiente cual sea el caso.

4.- “Nunca le daré un colado o papilla envasada”

mmm… Creía que siempre iba a tener el tiempo para hacer todo en casa y no es así. Una vez me visitó una amiga con su hijo de un año aproximadamente y dejó un colado sellado en mi cocina. Días más tarde, estaba atrasada con la hora de cenar de mi hijo y cuando voy a calentar su papilla casera, me doy cuenta que no había cocinado ese día. Me puse tan nerviosa, mi hijo insistía de hambre y no tenía nada para darle. Pero ahí estaba, esperando ese colado que dejó mi amiga. Con el mayor cargo de conciencia y pensando en que él estaba que no daba más de hambre, lo calenté, pensando que lo rechazaría y saben… le encantó! Esa noche apenas dormí pensando si esa comida lo había alimentado algo, qué tipo de ingredientes contiene o si le haría mal a su estómago. Pero todo siguió normal. Meses más tarde, viajamos fuera del país y en los hoteles no había comida para bebés, no tuve más remedio que ir a un supermercado a comprar un par de colados… Hoy, ya no los miro mal, reconozco que no me gustan y que prefiero la comida casera, pero pucha que salvan en caso de urgencia! No les ha pasado?

5.- ¡Mi hijo no verá televisión tan chiquitito!

Qué mentira! A cargo de mantener el hogar en orden y de cuidar a mi hijo, un día, después de tanta insistencia que lo cargara en brazos justo en esos minutos que necesitas tener las manos libres como para ir al baño, cocinar o limpiar, decidí darme una pequeña libertad…ponerlo frente al televisor en frecuencia de dibujos animados para su edad… se quedó mirando y yo pude hacer tranquila algunos quehaceres del hogar. No es lo mejor, pero si una solución momentánea… fue como una sensación de libertad momentánea! No es un recurso que use a diario, pero me salvó y lo tengo como una cartita bajo la manga para cuando estoy muy colapsada. Y ¿quién no lo ha hecho? Si mientras sea un período corto de tiempo, no pasará nada. Más bien me preocuparía de los niños que quedan a cargo de algunas asesoras del hogar que sí los dejan mirando televisión casi todas las mañanas para poder hacer sus tareas!

6.- Ante las pataletas, no perderé la paciencia y controlaré la situación 

…hasta que una vez estaba muy agotada, sin paciencia, sin haber dormido bien durante días y me pilló cruzada! No hice nada contra él, más bien, lo dejé llorando como nunca lo hago y al parecer se dio cuenta que no lo estaba considerando. A los 5 minutos de escándalo, paró y siguió jugando. En otras ocasiones, trato de abrazarlo, contenerlo, pero hay veces que las pataletas aumentan. No tengo la receta… de hecho pocas veces sucede, pero cuando pasa, entiendo tan bien a esas mamás con niños que realmente hacen pataletas en cualquier lugar. No justifico reacciones agresivas, pero sí creo que hay que aprender a conocerse y conocer a tu hijo para saber cómo abordarlas, siempre que no sea necesario un especialista, porque ahí son otras metodologías a utilizar. Ay, las pataletas!!… pienso que algunas reacciones maternas no son falta de amor, pero a veces las mamás estamos agotadas y necesitamos ayuda, o no?

7.- ¡No le daré azúcar a mi hijo!

Me funcionó hasta el año y dos meses, cuando comenzó a demostrar sus gustos de comida. Hoy, es inevitable que no coma alguna galleta dulce, de hecho creo que mi hijo tiene un sensor en su ADN que reconoce inmediatamente las golosinas… El punto es que no consuma tanta azúcar refinada, ni todos los días…ahora mido su consumo y trato que no sea en casa…por lo general, es en casa de primos y amigos, donde es imposible que no coman y cómo reprimirlo cuando otros niños comen deliberadamente… la clave es medir el consumo.

8.- ¡Irá al jardín infantil después de los 2 años!

No aguanté. En otra ciudad, sin red de apoyo, sin una persona que te ayude en casa, papá trabajando de lunes a jueves fuera del hogar…Al año comenzó a asistir a sala cuna menor, me costó tomar la decisión porque sólo gateaba y estábamos acostumbrado a estar juntitos el 100% del día. Reconozco que me dio remordimiento la primera semana de adaptación y estuve a punto de retirarlo, hubo días que lo dejaba en la sala y yo lloraba en el auto…pero saben, eso duró 2 semanas y a la tercera, comencé a verlo feliz, más sociable, yo me sentía segura…fue la mejor decisión que hemos tomado con mi marido. Ahora vemos que lo pasa increíble en el jardín y es verdad lo que dicen las mamás que viven la experiencia: «es tan bueno que asistan al jardín infantil, sociabilizan y lo pasan bien…uno se da cuenta de eso cuando los vas a buscar porque no se quieren del lugar». ¡Hij@ feliz, Papás felices!

9.- ¡A los 6 meses lo sacaremos de la pieza!

Con 1 año y 7 meses aún duerme con nosotros y no sé cuándo lo sacaré de la pieza. No creo que él tenga problemas para dormir solo, sino que soy yo, me encanta que duerma con nosotros!

10.- Cuando esté embarazada iré al nutricionista

Nadaaaaa! Ni nutricionista, ni comer tan sano. Mis antojos son papas fritas, torta de chocolate y sándwiches! Con el primer hijo subí 13 kilos, ahora con el segundo, con cuatro meses, he subido 1,9 kilos y comiendo rico. A veces sano, a veces lo que se me antoja. Estoy disfrutando y lo seguiré haciendo! Después veremos que hacemos con los kilos demás!

Y tú mamá, ¿qué has dicho que no harías y terminaste haciendo en el embarazo o con tu hij@?

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